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Con poquitos años y muchas ganas de pronto viste que la vida te pedía más y con algo de incertidumbre, pero bien segura te adentraste a la entrega más absoluta en el Monasterio de la comunidad de hermanas agustinas del Monasterio de la Conversión, de la Orden de San Agustín.

“Muchas veces nos han pedido que contemos nuestro testimonio, y es precioso ¿No crees? Testimonio significa: «Declaración que hace una persona para demostrar o asegurar la veracidad de un hecho por haber sido testigo de él.» ¡He sido y soy testigo del Amor de Dios en mi vida!”

Inés ¿toda la vida has querido entregar tu vida a Dios?

Sí puedo asegurar que desde pequeña había en mi un deseo de una vida donde Dios fuese el centro de ella.

¿Cuándo o en qué momentos notaste que Dios te pedía más?

En los momentos de más tribulación, dónde el sentido de las cosas se pierde y estas en la cuerda floja entre la desesperanza, el vacío o apostar por una confianza ciega.

Aunque esos momentos no han sido todos tribulación. Uno de ellos el 2 de agosto de 2013, mi hermana mayor, Myriam se casó, y surgió en mi una gran pregunta acompañada de una alegría y un vacío que no comprendía.

¿Tenías miedo?

El miedo es una reacción humana, entonces en esos momentos de incertidumbre claro que tenía miedo, pero estaba acompañado de una confianza que superaba el miedo. Sin embargo, siendo un miedo sano, lo sentía.

¿Cómo supiste que las hermanas agustinas del monasterio de la conversión era tu sitio? ¿Cómo lo conociste?

El verano de 2017 un sacerdote de mi parroquia me invitó a participar en un campo de trabajo en un Monasterio. Al principio me resistí un poco, que fuese en un monasterio no me gustaba nada, pero por otro lado deseabça ayudar de alguna manera. Así que al final me animé. Algo que me ayudó a tomar la decisión de ir, fue que mis hermanos conocían el monasterio y hablaban muy bien de él.

Al llegar…¡me quedé impactada!. El lugar es maravilloso, realmente es ver la creación de Dios, su obra día tras día. Pero compartir con las hermanas, participar de su liturgia, el cuidado que tenían por los detalles…todo eso me hablaba de una humanidad entregada con la cual mi corazón se reconocía.

Sentía que tenía en mis manos el poder de elección y que no estaba haciendo nada con ello. Experimenté una libertad inutilizada en mi vida y quise cambiar. Solo yo podía decidir qué hacer. El discernimiento fue “sencillo”, en este lugar mi corazón se encendía, vea en el algo propio, algo que anhelaba. Cada vez que venía era encontrar mi tierra prometida, y marcharme era volver a Egipto.

Llegaste a estudiar 1º de Turismo en la complutense ¿Qué pensaron tus compañeros de facultad ante tal decisión?

Al principio se quedaron en shock. Tuve que explicarles que significaba mi decisión, no conocen el mundo de la fe y aun menos la vida consagrada.

Pero me sorprendió mucho porque una de ellas, me dijo: “Inés si tú vas a ser feliz ahí, nos alegramos contigo.”

Alguna vez desde entonces me he puesto en contacto con ellos, siempre me preguntan que si estoy segura y que si soy feliz. Me impresiona, pues esta vida cuestiona a muchas más personas de las que podamos imaginar.

Has pasado alguna época más alejada de Dios  ¿Qué fue lo que te hizo acercarte más?

Hubo un tiempo que sí, y fue una época que se me hizo muy larga. Mi lejanía era una búsqueda de un dios a mi medida. Un dios que cumpliese con mis exigencias. Pero no lo encontré, entonces decidí sustituir a ese dios por mi persona. Es algo de lo que me arrepiento enormemente. La vida se me escapó de control y quise controlar lo que estaba en mi mano. ¡Ya ves…mi mano…que poco puede controlar!

No sé cómo sucedió, pero al final confié en una profesora. Ella me ayudó. Le importaba mi vida, yo no lo entendía, lo que salía de mi era rebeldía. Pero ella insistía. Fue una mediación del Señor, pude ver en ella el Amor desinteresado que ama sin querer nada a cambio. Eso me hizo recobrar la confianza en mis padres, mi familia y en la parroquia.

Gracias a todo esto pude volver acércame a Dios en la Pascua de 2017. Mi vida dio un giro muy grande. Hasta mis hermanos me lo decían. Dentro de mí hice una elección: mi vida quería vivirla teniendo a Dios en el centro, en el horizonte.

Ya había experimentado una vida sin Él y no quería repetirlo. Pero aceptar tenerle como el centro de mi vida, significaba abrirme a su misterio y no meterle en mis ideales.

¿Cómo se tomaron la noticia en casa?

Mis padres estaban muy contentos y tristes. Hay que entender el contexto. El 21 de enero de 2019 mi hermano falleció de manera inesperada y unas semanas mas tarde les di la noticia de mi decisión.

A mis hermanos se lo conté en mayo. Estaban todos muy contentos por mí. La verdad es algo que agradezco mucho: el apoyo y el acompañamiento de mi familia en mi vocación, pues no es lo normal ante una decisión tan inesperada en la juventud de hoy.

Dios que escribe recto sobre renglones torcidos, decidió coger la vida de tu hermano Álvaro y acogerlo en el cielo en enero de 2019, donde sin ningún lugar a dudas os cuida ¿Qué supuso este golpe tan duro en tu vocación, en la de tu familia y en tu vida?

He tenido muchas rebeldías en mi corazón por lo torcidos que le han salido los renglones a Dios al escribir la historia de nuestra familia. Una de ellas ha sido mi hermano. Porqué, para qué, cómo es posible, era necesario…

Mi hermano era muy especial. Era quien estaba día tras día, quien ha vencido en cada batalla y salía sonriente, era el que nos daba a todos una lección día tras día, quien apreciaba cada detalle.

Sinceramente creo que estaba tan abatida que, de manera muy pobre, confié como pude en que lo que estaba pasando tenía que suceder.

En mi vocación fue un impulso muy grande, él era quien me preguntaba porque no entraba en el Monasterio. Se interesó mucho por mi vocación.

Cuando entré me dio mucha pena, aunque sé que él esta en el mejor puesto de todos y que se ha cogido el mejor asiento para estar a mi lado. Tengo mucha fe en que él me cuida, se lo pido a menudo.

Para mi familia, pues qué decir. Fue y es difícil. Álvaro es tan importante en nuestras vidas… Sin embargo, todos y cada uno de ellos me asombraron. Mis padres desde el primero momento lo han llevado con una fe y una confianza inexplicables. Y mis hermanos, con un corazón dócil ante tal circunstancia. También me impresionó mucho el cuidado de mi cuñada Anabel Marco (antigua alumna del cole), que realmente fue un testimonio y un ejemplo para mí.

¿Se puede ser feliz en la adversidad?

Creo que sí con una gran confianza. Cada día es una adversidad. Nos despertamos con unos planes pero luego la vida misma se impone. Claro que hay adversidades más complejas pero, como digo, con confianza y nunca solo se puede ser feliz.

¿Qué han supuesto tus padres en tu vida y en tu vocación? ¿Y tus hermanos?

Bueno, mis padres fueron los primeros en transmitirme la fe. Desde la oración más sencilla a darme la mejor educación y formación que les fue posible. ¡Creo que decir que les estoy muy agradecida es poco! Durante el tiempo de discernimiento siempre estaban apoyando, aunque siendo un camino tan personal e íntimo me salía verlos como resistencia. Y ahora mismo son unos compañeros en este peregrinar, ellos también están haciendo un camino en la vida consagrada, claro que a su manera.

Y mis hermanos han sido muy importantes también. Ellos me han apoyado, sostenido, animado y acompañado a lo largo de toda mi vida. Soy la pequeña, así que siempre tenían un ojo puesto encima.

¿Qué recuerdos tienes del colegio?

Habiendo pasado 18 años en el mismo colegio son muchas las etapas en las que caben un amplio abanico de recuerdos. Desde cuando entraba en infantil llorando, hasta las fiestas de finde de curso cada año, acabando en la graduación de bachillerato.

¿Qué es lo mejor que te llevas del colegio a tu vida?

En parte los recuerdos, pues para mí son cómo un parón en el tiempo. Pero que decir de la formación…solo puedo dar gracias.

¿Alguna profesora que recuerdes con cariño?

En especial me gustaría hacer mención a unas entre tantas: Sara de Castro, Susana Ricard, María Vicens, Guadalupe de Juan López Lago, Inma García Pérez, María José Herranz y Marian.

¿Alguna anécdota especial?

No es tanto una anécdota como un recuerdo que guardo con mucho cariño. En 3 de la ESO Guadalupe nos daba clase de Biología, y al empezar las clases comenzábamos con una frase que reflexionábamos y después comentábamos en alto.

¡Gracias por introducirnos en el bonito mundo del pensar e invitarnos a ello cada mañana!

¿Y tus amigas, cómo reaccionaron ante los giros de la vocación en tu vida?

De alguna manera ellas también han sido testigos de mi camino vocacional, y lo siguen siendo.  Han estado a mi lado y siguen estando. Creo que esa reacción ya dice mucho de ellas, pues es más habitual que al seguir una forma de vida tanta alternativa y que se puede ver como distante ellas tomen distancia.

¿Qué le dirías a alguna alumni o alumna que siente una llamada especial, pero le da miedo el resultado?

¡El miedo es tan natural! No te asustes, cada llamada es especial a su manera, pero encierra una gran promesa. Simplemente confía, no quieras resolver todas tus dudas ya. Espera, que Dios te va guiando, deja que sea Él quien te lleve. Y, por último, no vivas esto sola, apóyate en la Iglesia, que para eso es Madre.

Pero no estés parada, camina aun a pesar de tener miedo.

Y ¿Qué le dirías a unos padres que no ven con buenos ojos la decisión de una entrega completa a Dios y menos en la juventud?

De primeras la reacción de los padres es natural, pues han cuidado y custodiado la vida de un hijo para que pueda labrarse una vida, un futuro según el mundo de hoy. Y de repente Dios les pide la vida de su hijo. No suele entrar dentro del esquema humano.

Por ello debemos comprender su reacción. Confiando en que el mismo camino que el hijo ha realizado hasta llegar a dar el sí, ellos deben comenzar a caminarlo ahora con confianza. Y así esperando que la mirada cambie.

En el fondo, entregar a una hija en la juventud o en la edad adulta requiere de la misma entrega.

Einstein decía que había dos tipos de personas, las que no creen en los milagros o las que creen que los milagros suceden todos los días ¿Tu de qué tipo eres?

¿Alguna vez has visto una margarita por la noche y el día siguiente, la has visto por la mañana? Por la noche se cierran hacia arriba, juntando todos sus pétalos y por la mañana, con el amanecer, se van abriendo poco a poco. ¿Cómo no ver la obra de Dios en la creación cada día? ¡Cada día el cielo es distinto, las nubes no son las mismas, las flores cambian, la naturaleza…! es un milagro! Así que soy de las personas que creen que los milagros suceden todos los días.

¿Qué sucedería si viviésemos conscientes de que cada día es un milagro?

¿Cuáles son tus sueños Inés?

Podría unirme a la frase de San Pablo en Gálatas: «No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí: la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí”.

Sueño con vivir unida a Él, con perseverar, creer, confiar, para así vivir en su Vida. Lo bonito de la vida contemplativa es que nuestro sueño a largo plazo es el mismo que el sueño de hoy, no me preparo para buscarle a largo plazo, sino que hoy mismo puedo y sueño con hacerlo.

¿Te atreverías a decirnos, cuál crees que es la solución para este mundo alocado y que se aleja poquito a poco de Dios?

La solución no la sé, aunque es un dolor muy grande…la guerra, el hambre, la violencia…hay mucho sufrimiento silenciado que no podemos ni imaginar. Aquí en el Monasterio decimos con frecuencia una frase que creo que podría ayudar a este mundo, y que necesita de la colaboración de cada persona:

Cambiar el mal a fuerza de bien. Confiar en que la fuerza del Amor vence. Y como también aquí solemos decir “la vida se juega en el corazón”.

Y ya como colofón, esto nos lo preguntan muchas alumni a lo largo de la vida, cuando se sienten solas o como si Dios nos hubiera abandonado. ¿Dónde está Dios, hoy y ahora?

Decir dónde está Dios es intentar encerrar en nuestros esquemas y limitaciones humanas algo que escapa a todo ello, que es más grande y abarca todo. Decimos que es un misterio inabarcable, inenarrable, inaudito, invisible e intangible.

Pero, por otro lado, todo un Dios que nos ha creado, que nos ha hecho hijas, hijas en el Hijo; que ha creado el universo entero por y para cada uno de nosotros como si fuéramos los únicos. Un Dios cuyo principio y fin es el Amor, y que Él mismo es el Amor, no tiene intención de que nos sintamos así. Sin embargo, tenemos que recordar que estamos condicionados por nuestra naturaleza, por lo tanto la soledad es algo que todo ser humano siente porque hemos experimentado el Amor, pues Él mismo nos Amó primero, nos creó.

Por ello, respondiendo a la pregunta de donde esta Dios hoy y ahora: Dios está, pero nuestra condición humana intenta meter en unos límites algo que se sale de ellos.

¿Del 1 al 10, cuánto de feliz eres?  😉

En este tiempo he aprendido que no puedo enumerar la felicidad.

La felicidad a día de hoy en mi vida, no posee un número, sino que es una realidad.

Muchas gracias por tu entrega, testimonio y alegría. No te olvides de tu colegio y de las alumni que por caminos diferentes pero ricos y variados, estamos buscando nuestro camino hacia el cielo. ¡Rezamos por ti!

Con tu vida y la de muchas alumni valientes, vemos que los milagros suceden todos los días y que vuestra entrega es una muestra de tantos. ¡GRACIAS POR TODO!

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