ENTREVISTA A ELENA IBAÑEZ
En esta edición queremos sentarnos a conversar con una de esas profesoras que no se olvidan fácilmente. Elena Ibañez llegó desde San Sebastián a Madrid y, durante sus años en Montealto, ha pasado por distintas aulas y asignaturas —Física, Química, Laboratorio —, pero si algo recuerdan sus antiguas alumnas es que sus clases iban mucho más allá de los libros.
Hoy volvemos a encontrarnos con ella para recordar aquellos años en Montealto:
1. Elena, empecemos por el principio: tú eres de San Sebastián. ¿Cómo acabaste en Madrid y, concretamente, en Montealto? ¿Qué recuerdas de aquellos primeros años en
el colegio?
Vine a Madrid, a la Universidad Complutense, para estudiar una especialidad de mi carrera, CC Físicas, que no había en San Sebastián. La verdad es que no pensaba dedicarme a la enseñanza sino a la investigación, pero por circunstancias de la vida terminé en Montealto. Con los años descubrí que la enseñanza era mi vocación profesional.
2. A las últimas promociones nos diste clase de Física y Química. ¿Siempre has dado esas asignaturas? ¿Qué clases disfrutabas más?
Me contrataron para dar Química de COU fundamentalmente. La profesora de Química, Maleny, estaba muy enferma y querían quitarle carga laboral. Ella me ayudó mucho y me dio muy buenos consejos, como también lo hizo Mª José González, la profesora de Física. Las dos fueron mis mentoras y grandes compañeras.
Luego tenían que completar mi horario, así que he dado unas cuantas asignaturas más; un comodín como suele pasar al principio. Además de Física y Química, otras asignaturas han sido Matemáticas, Informática, Religión, Tecnología (centrada en la electrónica), Ampliación de Física y Química, Laboratorios de Física. No todo a la vez en el mismo curso ¡claro!
Lo más terrible era al final de curso cuando te decían qué ibas a dar al año siguiente y hacías rogativas a todos los santos para no tener que dar una asignatura nueva. Preparar una asignatura lleva mucho trabajo y si es nueva, más.
Lógicamente en las clases que más disfrutaba era en las de Física y sus laboratorios, que es lo mío.
3. Después de tantos años dando clase, ¿qué era lo que más te gustaba de estar delante de una clase de adolescentes? ¿Y qué es lo que más te desesperaba?
Lo que más me gustaba en clase era transmitir conocimiento, sorprenderles con la Física, mucho más cercana en sus vidas de lo que creían.
Disfrutaba viendo cómo las alumnas iban progresando y aprendiendo lo que les explicaba. Ver que eran capaces de comprender, razonar y realizar cosas que antes no sabían. Sacar lo mejor de ellas mismas tanto en el plano intelectual como en el personal. En el estudio y en el trabajo se aprenden muchas virtudes.
También me gustaba ver el esfuerzo que ponían alumnas a las que no se les daba bien la Física. A éstas no me costaba nada dedicarles tiempo en los recreos para que pudieran avanzar en la asignatura.
Lo que más me desesperaba era la pereza, la vaguería, el tener que “cargar” con una alumna sin ningún interés por salir adelante por sí misma. Siempre son las que más me han costado.
4. ¿Tuviste algún referente que inspirara su manera de dar clase?
Sí, tuve dos. El primero mi padre, parte de su trabajo tenía que ver con la docencia. Se puso muy contento y me dio muy buenos consejos cuando supo que me iba a dedicar a la enseñanza.
El segundo, una profesora que tuve en mi adolescencia que me marcó mucho. Su forma de enseñar y de tratar al alumnado siempre fue inspiradora para mí.
Ya en el trabajo, fueron Maleny y Mª José González como he comentado.
5. Algunas de tus anécdotas se han convertido prácticamente en patrimonio de las antiguas alumnas de Montealto. ¿Te sorprende descubrir, tantos años después, que todavía las seguimos recordando? ¿Cuál es la que más recuerdan?
Pues me tendréis que recordar a qué anécdotas os referís. Cuando me encuentro con antiguas alumnas en las reuniones en el colegio y a veces por la calle, me recuerdan cosas que me hacen reír mucho y otras… no tanto.
De todas formas, no me sorprende, yo también me acuerdo de anécdotas de mi época estudiantil.
Con respecto a las anécdotas que más recuerdan, tendrás que hacer una encuesta porque no tengo ni idea.
6. Cuando las alumnas salen de una de tus clases, ¿qué quieres que se lleven consigo?, ¿qué quieres transmitir realmente a tus alumnas?
En las clases, en las tutorías y en la vida colegial, sobre todo quiero que se lleven los valores cristianos que se les ha dado en el colegio. La laboriosidad, la sinceridad, la lealtad, la fortaleza, la honradez, la generosidad, la vida de piedad, etc. Que sean firmes en sus convicciones, que las defiendan a contracorriente si es preciso, sin complejos.
Y para eso, que sean personas de oración, sólo el trato con Dios que han aprendido aquí y en sus familias desde pequeñas les ayudará a ser coherentes.
En otro plano, me encantaría haber transmitido algo del entusiasmo que tengo por la Física, pero esto lo veo más difícil.
7. Montealto ha cambiado mucho con los años y también lo ha hecho la manera de educar. ¿Qué diferencias notas entre las alumnas de entonces y las de ahora? ¿Hay algo que, sin embargo, siga exactamente igual?
Mucha, tanto en lo docente como en las tutorías y en el trato con las alumnas. En lo docente, noto diferencia sobre todo en la capacidad de concentración, la paciencia para llegar a un resultado. Ahora les cuesta mucho más concentrarse, tener paciencia. Lo quieren ver todo inmediatamente y razonar supone un proceso que lleva tiempo. Tiene mucho que ver la sociedad de la inmediatez en la que vivimos. Antes les era más fácil.
Por otro lado, ahora son mucho más espontáneas, más abiertas en las tutorías, por lo que es más fácil poder ayudarles.
En cuanto a lo que sigue exactamente igual, pienso que es el ideario cristiano del colegio y la ilusión por parte del profesorado de hacer de las alumnas buenas personas, coherentes.
8. Después de tantos años, ¿hay alguna alumna, promoción o momento concreto que recuerdes con especial cariño y que todavía te haga sonreír cuando piensas en
Montealto?
De todas las promociones tengo buenos recuerdos.
Por decir una, recuerdo de manera especial la última promoción, la del año de mi jubilación. En el viaje que hice con las alumnas de 2º de bachillerato de Física a Ginebra para visitar el CERN, me daban sorpresas todos los días en forma de “disfrácese usted hoy de… cada día una cosa”. Los disfraces me los proporcionaban ellas. Gracias al super-chaleco reflectante que me tuve que poner, más de una no se perdió por Ginebra.
En el avión de vuelta, me pusieron una banda de jubilación, otro disfraz, etc. todo ello animado por el jaleo propio de las adolescentes. ¡Vamos, que se enteró todo el pasaje! Además, iba otro grupo de chicas de una despedida de soltera y una niña preguntó si lo mío también era una despedida de soltera… imagínate… ¡¡¡a mi edad!!!
Me lo hicieron pasar genial en ese viaje con todas sus ocurrencias, aunque en el avión pasé bastante vergüenza.
9. Si tuvieras que escoger tres palabras para describir tu etapa en Montealto, ¿cuáles serían?
Agradecimiento. En buena medida me ha hecho ser lo que soy.
Amistad. Tengo buenas amigas tanto entre las profesoras, el personal no docente del colegio como entre las antiguas alumnas.
Esperanza. Aunque es un trabajo muy esforzado, ver cómo las alumnas maduran y se convierten en personas adultas coherentes con los valores cristianos que se les ha transmitido en el colegio, sus logros profesionales, etc. me produce una gran satisfacción.
10. Y para terminar, a todas esas alumni que están por ahí fuera leyendo la entrevista, ¿qué consejo les darías?
Que mantengan los valores que han aprendido en el colegio.
Que conserven las amistades y sigan vinculadas al colegio a través de Montealto Alumni.
Que sepan que, pase lo que pase en su vida, las queremos y estamos aquí para lo que necesiten.
Por cierto, si alguna antigua alumna, tutelada o no, quiere re-contactar conmigo este es mi
número de teléfono: 680 974 478
Gracias, Elena, por compartir con nosotras tus recuerdos, tus historias y tantas enseñanzas.
Gracias, sobre todo, por la huella tan especial que dejas en Montealto y en tantas de nosotras, y
por seguir formando parte de nuestros recuerdos.
















