Rozar la muerte te hace valorar la vida – Teresa Merino

Hoy nos toca la historia de Teresa Merino, (promoción 41), 27 años y con una historia escalofriante a la vez que esperanzadora. Ella es auditora interna en coca cola, estudio ADE en CUNEF y ahora da su testimonio allá por donde pueda hacer el bien.

Todo empezó con unos mareos y vómitos inesperados que acabaron con 20 días en la UVI, sedada, conectada a un respirador y en dos ocasiones rozando la muerte.

Tuvo que reaprender a andar, respirar, tragar, hablar… y todo por una enfermedad rara que solo hay 19 casos en el mundo registrados.

Empezaron una cadena de oración entre sus amigas, rezando durante 45 días el rosario online a las 20:00h y “este” hizo sus milagros. Pensaban que podía estar loca cuando despertó y contó que durante ese tiempo una mujer siempre sostuvo su mano y que se vio en sueños cargando con una cruz.

Podéis creerlo o no, pero su historia no puede dejaros indiferentes. Teresa parecía que se moría, pero no, aquí está, una Montealtoalumni dando guerra y dejando su historia aquí con nosotras, para meditar, alucinar y recordar que cada día es un regalo.


1- Teresa cuéntanos ¿Cómo empezó todo? ¿Cuándo empezaste a notar los primeros síntomas?

Todo empezó un 26 de junio, estaba en la finca de mi prima celebrando su cumpleaños y cuando llegue por la noche estaba bastante mareada, no le di importancia. Pasaban los días y los mareos no se iban y empecé con ganas de vomitar todo el rato así que voy a urgencias

La primera pregunta que me hacen es: “¿posibilidad de embarazo?” a la cual yo respondo que ninguna y me diagnostican vértigos sin hacerme ningún tipo de prueba y me derivaron al otorrino. Ese mismo día por la tarde, voy al otorrino y después de varias pruebas me dice que lo que tengo no son vértigos pero me receta otras pastillas para el mareo y si persiste hacerme más pruebas.

Me voy a Málaga a la boda de una amiga sin encontrarme bien del todo. No comí apenas en todo el fin de semana y el día de la boda no tenía cuerpo y los mareos persistían. Recuerdo llegar a la habitación del hotel después de la boda con un mareo horrible y vomitando, la gente se pensaba era problema de alcohol, pero yo no había probado ni una gota.

Fui al osteópata a que me mirara las cervicales pensando que el problema vendría de ahí. Como veía que iba a peor y la cosa no mejoraba, el lunes cogí cita con un médico de cabecera, cuando me llamo y le conté mis síntomas, y de nuevo a urgencias. Esta vez me recomendaros ir al psiquiatra ya que estos síntomas muchas veces pueden venir por tu estado de ánimo.

Los mareos siguen y se me incrementa el mareo y empiezo a vomitar sin poder parar y mi madre decide llevarme a puerta de hierro a urgencias. Me vuelven a hacer análisis y un tac de cabeza y vuelven a diagnosticarme vértigos y me mandan medicación y a casa. Al llegar a casa me dice mi padre que me ha cogido cita con su otorrino y el neurólogo para la semana siguiente. El viernes de esa semana empiezo a ver doble y a no entender porque por un simple mareo me encuentro tan mal, pero nos dicen que puede ser síntoma de los vértigos.

2- Todo el mundo pensó que seria vértigos. ¿Tu qué pensabas al respecto?

Hubo un momento en el que empecé a pensar que no estaba bien de la cabeza y que me estaba provocando yo todos los síntomas y por eso cogí cita con un psiquiatra para ver de donde podría venir el problema.

Me considero una persona super afortunada y feliz con la vida que tengo pero como dicen que muchas veces puedes tener depresión aunque te parezca que todo va bien, quería que me evaluase un psiquiatra para ver si era mi caso.

3- Prueba tras prueba tras prueba y los mareos no se iban, empezabas a bizquear, te costaba tragar, convulsionabas, viste a otorrinos, oftalmólogos y todo tipo de especialistas. ¿Qué se te pasaba por la cabeza cada vez que te pasaba esto? ¿Te enfadabas con Dios?

La verdad es que no le daba demasiada importancia porque ya me habían dicho en urgencias que estaba bien, simplemente esperaba a mi cita con el psiquiatra para que me ayudara a parar los síntomas.

Hasta este punto no me enfade con Dios en ningún momento, al revés, estaba feliz porque acababa de salir de un retiro de Éffeta (ya he hecho varios) y estaba super contenta.

4- Llegaron a insinuar que eras tú quien te provocabas estos trastornos y vómitos. ¿Qué sentías cada vez que insinuaban que podías ser tú? ¿Qué pensaban tus amigas que te acompañaban en cada uno de los momentos donde los vómitos, los mareos y los efectos más extraños aparecían?

Como yo soy un poco hipocondriaca pues en ese momento pensaba que podrían estar en lo cierto. A día de hoy pienso que si me hubiesen hecho un poco mas de caso probablemente las cosas hubiesen sido distintas pero todo pasa por algo.

Mis amigas no entendían porque me encontraba tan mal, me conocen y no le daban mucha mas importancia. Me acuerdo un día, a principios de julio, que estaban todas cenando por el cumple de una y como yo no pude ir me llamaron por Facetime. Ahí ya empezaba a ver doble y me dijo una amiga: “Teresa, deja de hacer el tonto por favor que se te va a quedar el ojo así” y todas riéndonos les dije, no si es que lo tengo así. Pero no le dábamos ninguna importancia.

5-De repente un 16 de julio, día de la virgen del Carmen todo se desmoronó, fuiste a ver al neurólogo, no te podías levantar de la cama, veías doble, te encontrabas fatal y…. de repente ingreso en hospital y desenlace en la UVI. ¿Cuéntanos que pasó en este proceso?

Ese día tenía cita con el neurólogo y cuando me levante por la mañana me encontraba tan mal que suplique a mi madre que fuéramos otro día que yo no tenía fuerzas , menos mal que me obligo a ir. Nada más entrar en la consulta del neurólogo,

le dijo a mi madre: “vamos a urgencias ahora mismo a ingresarla, esta niña no está bien”, veía que algo no iba bien pero no sabía el que, la neuróloga me salvo la vida.

Una vez ingresada, me hicieron mil pruebas. Como no vieron nada raro, ese mismo día por la noche, el enfermero llamo al médico de guardia y decidieron hacerme la punción lumbar de urgencia porque empecé a tener parálisis en un lado de la cara y no era capaz de tragar mi propia saliva. Después de la punción lumbar me bajaron a la uvi para tenerme más controlada y monitorizada.

A la mañana siguiente les dijeron a mis padres que habían salido unas cosas raras en la punción y que creían que tenía un síndrome llamado Miller Fisher que es muy poco común y que ellos no tenían el tratamiento para dármelo ya que era con inmunoglobulina y en estos momentos había escasez ya que se administra a pacientes COVID. Por lo que les recomendaron llevarme a un hospital público. La Fundación Jimenez Diaz tenía de los mejores equipos de neurología de Madrid y gracias a Dios decidieron llevarme ahí.

Yo seguía sin poder tragar mi propia saliva y empezaba con falta de aire.

Cuando me subieron a la unidad de ictus estaba tan intranquila que pedí hablar con un sacerdote para que me diese la unción de enfermos porque yo pensé que me moría.

Vino a verme el párroco del hospital, y me explico que aunque el pronóstico era que yo no me iba a morir, me daba la unción de enfermos, la puede recibir cualquier persona enferma.

La primera noche fue tan mala que decidieron bajarme a la Uvi otra vez para tenerme más controlada y porque estaba con la saturación muy baja y mis pulmones empezaban a fallar.

A las 3 semanas empiezo a poder respirar por mi cuenta y me suben a la unidad de ictus otra vez. Mis padres turnarse para estar acompañándome todo el día. Mi padre venia de 9 a 3 y mi madre de 3 a 10 así yo no me quedaba sola y podían estar conmigo.

Si por mi madre fuera se hubiese quedado todos los días a dormir pero yo no la deje.

6- 20 días en la UVI, con traqueotomía incluida, sedación y respirador. ¿Recuerdas algo? ¿Estuviste cerca de la muerte? ¿

De la uvi recuerdo más bien poco por no decir nada. Recuerdo mucho dolor y mucho pensar, no entendía nada, pensaba que era una pesadilla de la que me iba a levantar en cualquier momento pero no lo hacía.

Tengo un recuerdo de en un momento dado pensar: “estoy tan cansada del esfuerzo que necesito dejar de respirar”, estaba tan en paz y tan tranquila que no podía seguir respirando y justo en ese momento noto una mano de mujer agarrando fuerte mi mano y dándome fuerzas para seguir luchando y esperanza de que iba a salir adelante.

Cuando empecé a ser algo más consciente de la realidad me enfade mucho con Dios, porque pedía explicaciones de que me estaba pasando y no obtenía respuesta, me sentía sola, cosa que ahora veo de otra manera, en ningún momento me ha abandonado.

Un día me despierto en la Uvi, sola y con una traqueotomía (es un agujerito que te hacen en el cuello para poder respirar) hecha sin entender por qué ni qué había pasado, pero tranquila porque tenía a Jesús a un lado y a la Virgen al otro.

7- Después de haber estado tan cerquita ¿Qué es lo que más valoras de la vida?

Estuve dos veces bastante cerca de la muerte, y me ha enseñado a saber distinguir las cosas que de verdad importan en la vida, las cosas que merecen la pena y las que no. He aprendido a valorar mucho más a la gente que me rodea, y a sacar de mi vida a la gente que no me hacía bien.

Aunque parezca una tontería ahora disfruto de cada momento que paso con la gente que me rodea

Antes mi vida iba a mil por hora y no disfrutaba de los momentos de verdad y ahora soy capaz de pararme a pensar en lo afortunada que soy y disfrutar mas de las cosas. He aprendido a dar gracias a Dios todos los días por todo lo que me rodea.

8-¿Tus padres cómo se sentían? ¿Podían acompañarte? ¿Cómo lo supieron sobrellevar?

Estaban en un estado de incertidumbre total, no lo pasaron nada bien. A ellos les llamaba el medico todos los días a las 15:00 para darles el parte de cómo evolucionaba y cada llamada fuera de esa hora era una angustia.

Durante mi estancia en la UVI, por el COVID, no les dejaban visitarme por si acaso me contagiaban algo.

Mis padres lo han sabido sobrellevar gracias a la fe tan grande que tienen, pero nos paso lo mismo tanto a mis hermanos como a mí, se han volcado en las oraciones y en su familia y amigos. Al final yo creo que cuando tienes una fe tan grande,

confías en lo que Dios tiene planeado para cada uno y te da las fuerzas necesarias para poder afrontar lo que venga.

9- Te ingresaron en un hospital privado, pero necesitabas una medicación concreta por lo que tuvieron que cambiarte a un público a la Fundación Jimenez Díaz. ¿Cómo fue el trato allí?

Solo tengo palabras buenas para describir mi trato en la Fundación, se acabó convirtiendo en mi segunda casa y cuando me dieron el alta me fui llorando de la pena que me daba. Los médicos hicieron todo lo imposible para descubrir que era lo que tenia y poder salvarme la vida, las enfermeras me trataban con un cuidado y un cariño increíble al igual que los auxiliares de enfermería.

Hasta dejaban que mis padres me acompañaran todo el día en la unidad de ictus y era a la única que se lo permitían.

10- De repente tus amigas alentadas por una amiga de tu madre, empezaron a rezar el rosario todos los días a las 20:00h por ti ¿dirías que ha sido un arma poderosa? ¿Ha pasado algo extraordinario durante tu tiempo en la UVI sedada que puedas contarnos gracias a este arma poderosa?

Mi mejor amiga, Elena Barja (montealtoalumni, promoción 41), era la que organizaba todos los días el rosario por mí, estuvo ahí todos los días durante los 45 días que estuve en el hospital sin fallar ni uno solo y ¡¡eso que era agosto!!

El rosario es el arma más poderosa que existe y ahora soy consciente de ello, en gran parte ha ayudado a que me salvaran la vida.

Durante toda mi estancia en la uvi, recuerdo una mano de mujer agarrándome muy fuerte mi mano y dándome fuerzas para seguir adelante. Al principio pensaba que era la mano de mi madre que no quería soltarme, pero tras hablar con ella, me dijo que no tenían permitido el acceso a la uvi y al enterarme de los rosarios que se estaban rezando por mi

estoy convencida que era la virgen que no me soltó la mano en ningún momento y estuvo a mi lado todo el rato.

11- Dicen que a San Juan Bosco, Dios le hablaba en sueños y tu al despertar y compartir tus inquietudes con el capellán del hospital, te dijo que contigo había pasado igual. A ti ¿te contó algo especial durante tu letargo?

Una noche recuerdo soñar que iba Jesús cargando su cruz y yo iba detrás cargando una cruz de madera y era capaz de sentir una pequeña parte del sufrimiento que sintió Él,

fue en ese momento cuando fui capaz de entender un poco más lo que me estaba pasando y confiar plenamente en los planes que Dios tenía para mí.

Cuando salí de la UVI se lo conté al sacerdote pensando que estaba loca y me hablo de los sueños de San Juan Bosco, me dijo que Dios le hablaba en sueños y que Dios me estaba queriendo decir algo y así fue. Me estaba dando respuesta a mí no entendimiento, me estaba diciendo que esa era la cruz que tenía preparada para mí pero que no se iba a separar de mi en ningún momento. Y así es, los encuentros y pequeños detalles de Dios durante mi enfermedad están siendo increíbles.

12- Un día sin más despertaste y lo primero que hiciste ¿Qué fue? ¿Qué son tus amigas para ti?

Cuando empecé a despertar, llamaron a mis padres para que vinieran a verme y estuve bastante hablando con ellos. Pero en cuanto se fueron, me acuerdo que cogí el móvil y tenía un montón de mensajes de todo el mundo así que antes de contestar a nadie me metí en el grupo de mis amigas y les hice videollamada de Whatsapp. Estaban todas alucinando porque no sabían que yo ya estaba consciente y no se esperaban para nada mi llamada.

Mis amigas para mi lo son todo al igual que mi familia, son la familia que he elegido en esta vida. Sin ellas mi recuperación no hubiese sido igual de fácil, han estado ahí cuando más lo he necesitado, siempre ayudándome en todo y con una paciencia infinita. Me han demostrado tantas cosas que estoy super agradecida con ellas y con la vida por haberlas puesto en mi camino.

Todo el mundo me dice: “no sabes la suerte de amigas que tienes” y yo siempre respondo que sí, son increíbles y no sé qué haría sin ellas.

Yo solo espero algún día poder devolverles aunque sea un poco de lo que han hecho ellas por mi.

13- La recuperación luego fue muy rápida y parece que la psicóloga iba todos los días a verte y te preguntaba como estabas. ¿Tú que le decías?

Yo le decía que estaba fenomenal que gracias a la fe que tengo era capaz de entender lo que me estaba pasando y que Dios me había dado las fuerzas para superarlo. Me acuerdo un día que mis amigos de la uni me habían enviado flores y me puse a llorar de la emoción y la suerte que tengo y justo entro la psicóloga, yo le dije que no se preocupara que lloraba de felicidad y ella me dijo que es normal y que llorar era bueno después de todo lo que me estaba pasando; también me dijo que cuando una persona tiene tanta fe y cree en algo ayuda mucho a nivel psicológico para superar ese tipo de situaciones.

14- Además, la psicóloga pensaba que lo peor estaba por llegar cuando llegaras a casa. ¿Por qué pensaba eso? ¿Fue lo peor?

Pensaba eso porque al final en el hospital estaba en mi sitio de confort  y vigilada en todo momento y que cuando llegas a casa es cuando salen todos los miedos. No fue lo peor pero no voy a negar que fuera fácil, tenia miedo de que me volviese a pasar lo mismo y

a día de hoy lo sigo teniendo pero confío en lo que tenga que venir.

Yo le decía que tenia mucha gente fuera que me apoyaba y no me iba a sentir sola en ningún momento pero muchas veces la gente que te rodea no sabe por lo que estas pasando.

15- También las enfermeras alucinaban con tu actitud y las invitabas a hacer Effetá contigo ¿Qué te decían?  ¿Porqué las invitabas a esos retiros?

Durante toda mi estancia en el hospital, estaba orgullosa de mi fe así que yo se lo hacia saber a todo el mundo. Hubo una enfermera en especial, que es la que más estaba conmigo, que le dije que tenia que hacer Effeta, ella me dijo que había oído hablar de los retiros y que la avisara cuando fuese el próximo para ver si podía hacerlo.

Yo las invitaba a estos retiros porque sabia que su fe no era la misma que la mía y me parece una gran oportunidad para encontrarte con Dios y ver las maravillas que hace en los jóvenes.

16 -Tuviste que aprender a respirar, andar, tragar, hablar, tenías una cuerda vocal paralizada… ¿Cuéntanos cómo fue todo ese proceso? ¿Cómo te sentías? ¿Cómo fue tu recuperación?

Lo primero de todo fue aprender a respirar para que pudiesen desconectarme de la máquina, para eso venia una rehabilitadora todos los días a hacer ejercicios conmigo y poder hacerlo yo sola durante el día. Cuando ya me subieron a la unidad de ictus empezamos con los ejercicios de control motor para volver a andar con normalidad, después de tanto tiempo en la cama había perdido casi toda la musculatura y me costaba bastante. No me gustaba nada hacer los ejercicios porque me cansaban bastante y no veía mucho resultado.

Una anécdota muy graciosa es que un día estaba mi padre diciéndome que hiciese los ejercicios de respiración y a mí no me apetecía nada, así que le dije que ya los estaba haciendo cuando no era verdad y él emocionado me decía: “ves, ya te está subiendo la saturación del oxígeno” y me acuerdo empezar a reírme y decirle: “pues que sepas que no estaba haciendo los ejercicios”.

Cuando ya me dieron el alta me fui con la sonda nasogástrica (un tubo que va desde la nariz al estómago por donde me alimentaba) y empecé con los ejercicios de tragar porque los de hablar no podía empezarlos hasta que no estuviese cicatrizada del todo la herida de la traqueo. Tenia que ir todos los martes y jueves a rehabilitación y me mandaban ejercicios para que hiciese en casa también. La recuperación del tragar fue muy rápida, un día de repente me dijeron que ya podía tragar de todo y me quitaron la sonda pero aun así tenia que tener cuidado con lo que comía y ser consciente de como lo hacía, cuando nunca sueles pensar en ello.

17- Pensaron que pudo ser un tumor, luego el síndrome de Guillain Barre donde tu propio sistema inmunitario daña tus neuronas y provoca parálisis… hubo varias hipótesis, pero finalmente ¿Qué os lo que te diagnosticaron y provocó tales efectos en ti?

Me diagnosticaron una doble encefalitis GFAP y NMDA, de la primera hay solamente 105 casos registrados en el mundo y de la segunda 19. Aún no saben lo que ha podido causar mi enfermedad y por eso me siguen haciendo pruebas y teniéndome controlada.

18- En septiembre y bajo todo pronostico te fuiste a la playa con tus padres. ¿Qué tal esa nueva vida después de haber tenido la muerte en los talones?

Nos fuimos una semana a la playa cuando me quitaron la sonda nasogástrica y la verdad que fue una autentica gozada, durante toda mi estancia en el hospital lo único que quería era irme a la playa y finalmente lo conseguí. Nos fuimos con bastante miedo porque acababa de salir del hospital y aun no estaba recuperada del todo pero fue un tiempo para descansar de todo lo que habíamos vivido.

19- Esta semana Santa has tenido audiencia con el papa, quien estaba enterado de tu historia. ¿Cuál fue vuestra conversación?

Fue increíble y no nos lo esperábamos para nada. Mi madre le conto al Papa que había estado a punto de morir dos veces en verano y me pregunto: “Llegaste a poner un pie en el otro lado?”, mi respuesta fue que si y me pregunto:

“y que se siente?” y le dije: “paz y tranquilidad” y me dio la bendición.


*Con la virgen de Fátima, dando gracias. 

20- Teresa, durante todo este proceso tus amigas han sido fundamentales. Ahora te pregunto sobre el colegio y tus recuerdos en él ¿Qué es lo mejor que te llevas de Montealto a tu vida?

Lo mejor y por lo que estaré eternamente agradecida es a mis amigas ya que son un pilar fundamental en mi vida.

Lo segundo la educación, los valores y los principios que he recibido en el cole y que hay detrás de todo lo que nos enseñan, cosa que nos ha mantenido unidas a mis amigas y a mí y nos ayuda a apoyarnos siempre que lo necesitamos; la forma de ver, de analizar y superar la vida y momentos que me han ido pasando a lo largo de la vida y que se van a mantener.

21- ¿Recuerdas a alguna profesora con especial cariño?

A María Jesús Salvador, era la directora del colegio y fue mi tutora durante 3 años. Lo que me ayudo a conocerla mucho mejor y a saber que estaba en muy buenas manos. Al ser los tres últimos años de colegio, me ayudo bastante a orientar mis estudios y enfocar mi vida en lo que más me gustaba.

22- ¿Tienes alguna anécdota que recuerdes especialmente de tus días en el cole?

Tengo muchas anécdotas que me vienen a la cabeza pero la mas divertida fue en la ESO que decidieron las profesoras quitarnos el día del deporte porque las de un año mas se dedicaban a tomar el sol y hacer pellas. Me acuerdo que a una de mi curso se le ocurrió la genial idea de rebelarnos y todas estábamos de acuerdo. Así que el día del deporte nos llevamos todas el pijama al cole y durante el recreo nos lo pusimos e íbamos gritando por todas partes: “Que queremos?” “Dia del deporte”, “Cuando lo queremos?” “Ahora” y “Porque lo queremos?” “Porque queremos igualdad para todas”; teníamos hasta una mascota y todo pero no conseguimos que nos hicieran caso…

  • (Montealtoalumni: madre mía, esta creo que es de las mejores anécdotas registradas de antiguas alumnas 🙂 )

23 -¿Montealto ha dejado huella en ti?

Si, sino no estaría aquí. A cualquier persona a esas edades le cuesta reconocer lo que el colegio y las profesoras te están aportando pero con los años, cualquiera acaba viendo lo que gracias al colegio se ha sembrado en ella y ha recogido.

24- ¿Qué le dirías a las alumni que están pasando por una enfermedad o se están recuperando?

Lo primero de todo que tenga paciencia y confíe, sé que es difícil pero que intente ver el lado positivo de lo que le esta pasando. Todo pasa por algo y siempre es por algo bueno, Dios tiene un plan para cada uno de nosotros y siempre nos va a dar las fuerzas que necesitamos para afrontarlo, nunca nos deja solos ni a nuestros seres queridos.

Que se apoye en su familia y amigos porque es en gran parte lo que le va a ayudar a salir adelante, pensar que aunque seas tu la que tienes la enfermedad y pienses que nadie te entiende las cosas no son así, probablemente ellos lo estén pasando igual de mal que tu y es en los momentos que mas unidos hay que estar, la unión hace la fuerza.

ç25- Y ya como colofón final ¿Has notado a Dios contigo en todo este proceso? ¿Crees que es una segunda oportunidad y tienes que aprovecharla? ¿Se puede saber si has hecho algo para agradecer esta segunda oportunidad? (contar tu testimonio, acercar gente a Dios… )

¿Cuáles son tus planes de futuro en esta segunda vida?

Dios ha estado conmigo en todo momento, tanto durante mi enfermedad como durante mi recuperación, me ha dado una segunda oportunidad para vivir mi vida.

Aun no tengo claro porque Dios me ha mandado esta cruz pero es una cosa que me pregunto y planteo todos los días. Es cierto que hay mucha gente que durante mi enfermedad se ha acercado mas a Dios, gente que me dice que no sabían rezar el rosario hasta ahora y han aprendido gracias a los rosarios online, gente que al escuchar mi testimonio me ha dado las gracias por contarlo y les ha ayudado de alguna manera…

Quiero poder ayudar siempre que se necesite, me he apuntado a distintas actividades de voluntariado para ayudar a los demás; pero tengo la sensación de que hay algo mas que tengo que hacer pero aun no lo he encontrado.

Muchas veces lo pienso y hablo con mis padres, y si mi enfermedad ha ayudado aunque sea solo a una persona a acercarse a Dios creo que ya ha merecido la pena.

Muchas veces la gente piensa que estoy loca porque siempre que puedo intento hacer ver a todo el mundo lo maravilloso que es Dios y la suerte que tengo por tener fe y si con mi testimonio puedo ayudar eso hago.

26- ¿Qué has aprendido después de este suceso?

He aprendido a confiar plenamente en los planes que Dios tiene para mí y se que siempre van a ser lo mejor porque Dios nos quiere por encima de todo y no me ha abandonado en ningún momento.

27- ¿Vendrías al colegio a contarnos tu historia algún día?

Me sentiría super afortunada siempre que pueda ayudar a alguien con mi historia.


Mil gracias Teresa por contarnos tu espectacular testimonio. Acuérdate del mundo alumni y rezar por nosotras para seguir llegando a todo el mundo por medio de historias tan especiales como la tuya.

Y poder ser conscientes que al final en la vida lo que importa es amar y hacerlo de 10, todos los días que se nos deje estar en la tierra.

Teresa, gracias por contarnos con todo detalle, ahora nosotras tenemos la suerte de leerte. 1GRACIAS POR TU TESTIMONIO!

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